El Estado aceleró la fintech en Latam sin conectarla

Pix, SPEI y Bre-B muestran cómo la regulación, no el mercado, aceleró la fintech en Latam. Conozca por qué eso no alcanza para integrar la región.

Jun 22, 2026

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Ladonware Ilustración

Los bancos centrales de la región construyeron la infraestructura de pagos que el mercado, dejado a su suerte, habría tardado años en priorizar. Hoy esa misma lógica estatal traza el límite de lo que puede escalar.

La proporción de adultos con cuenta financiera en América Latina y el Caribe pasó de 39 % en 2011 a 70 % en 2024 (excluyendo economías de ingreso alto), según el Global Findex del Banco Mundial. En el medio aparecieron Pix en Brasil, SPEI en México, Transferencias 3.0 en Argentina y, desde octubre de 2025, Bre-B en Colombia. Ninguno de esos sistemas nació de la competencia entre fintechs: nacieron de una decisión regulatoria. El resultado contradice el relato dominante sobre innovación financiera; el motor de esa convergencia entre bancos y fintechs fue la decisión de cada banco central.

El motor fue el banco central

Esa curva de inclusión financiera pasó de 39 % en 2011 a 54 % en 2017 y a 70 % en 2024. Detrás no hay una guerra de precios entre proveedores: hay una apuesta de política pública para construir el riel de pagos antes de esperar que el mercado lo hiciera por su cuenta.

Pix ya representa el 54,7 % de todas las transacciones de pago de Brasil, con 42.900 millones de operaciones solo en el segundo semestre de 2025, según el Banco Central. El 5 de diciembre de ese año se batió un récord diario de 313,3 millones de transferencias. México opera SPEI desde 2004, creado por el Banco de México catorce años antes de su Ley Fintech de 2018. Esa ley reguló por separado a las instituciones de crowdfunding y pago electrónico. Argentina hizo su apuesta equivalente con Transferencias 3.0.

El contraste con Estados Unidos: allí la regulación responde al mercado, fragmentada entre actores privados. En Latam, los bancos centrales decidieron primero el riel y dejaron que el mercado se adaptara después.

La convergencia que el regulador forzó

El Open Finance brasileño dejó de ser un experimento de nicho hace tiempo. Superó los 128 millones de consentimientos activos en diciembre de 2025, según el informe de Sensedia sobre el estado global del Open Finance. Es el ecosistema de datos abiertos más maduro de la región, una referencia citada a nivel mundial.

Esa infraestructura común disuelve la frontera entre banco y fintech. Ambos compiten hoy con la misma base tecnológica: billeteras digitales que dejaron de ser un lugar donde guardar dinero y se convirtieron en superapps con inversión, pagos transfronterizos y comercio integrado.

Nubank cerró 2025 con 112 millones de clientes en Brasil, alrededor del 61 % de la población adulta, y se convirtió en la mayor institución financiera privada del país al superar a Bradesco en enero de 2026. Rappi, por su parte, ya encadenaba cuatro trimestres consecutivos de EBITDA positivo a mediados de 2025, afirmó su CEO, y reinvierte sus ganancias en RappiPay y RappiBank sobre la misma lógica de infraestructura abierta.

El techo que crea la centralización

Colombia activó Bre-B en octubre de 2025 y, hacia mayo de 2026, ya sumaba más de 5 millones de operaciones diarias y 34,9 millones de usuarios vinculados. En abril de 2026, un Decreto volvió obligatorio el modelo de Open Finance en el país. Nada de eso interopera con Pix ni con SPEI.

El calendario regional es la prueba más clara de la fragmentación:

  • Frente a la madurez ya alcanzada en Brasil, Chile recién publicó en junio de 2026 la norma técnica de su Sistema de Finanzas Abiertas, con implementación oficial entre 2027 y 2029.
  • México, pionero con su Ley Fintech de 2018, hoy enfrenta una desaceleración regulatoria que dejó la interoperabilidad en manos de iniciativas privadas como CECOBAN.
  • Perú anunció TAPP, su sistema inspirado en el UPI de India, pero el Banco Central de Reserva recién prevé el piloto para fines de 2026.

Ahí aparece la verdadera paradoja, más allá de la versión simplificada de «el Estado acelera en lugar de frenar». El mismo poder centralizado que resolvió la adopción doméstica es, por diseño, el que no tiene mandato para estandarizar entre países. Escalar de un mercado a la región sigue exigiendo rehacer la integración sistema por sistema, regulador por regulador, con calendarios que van de «ya maduro» a «recién arrancando».

La demanda que viene para la banca

Para un comité de decisión bancario, la pregunta de si adoptar pagos instantáneos ya no está sobre la mesa; el regulador la resolvió primero. La pregunta abierta es con qué infraestructura tecnológica construir la capa siguiente: gestión de riesgo con datos de múltiples fuentes, créditos menos opacos, pagos transfronterizos que se sientan tan locales como una transferencia de Pix.

Esa capa todavía no la resolvió ningún banco central, porque excede lo que un solo país puede normar. Ahí se va a jugar la próxima ventaja competitiva entre instituciones financieras de la región: no en quién adoptó primero el riel de pagos instantáneos, sino en quién construye el puente entre los rieles que el Estado nunca tuvo mandato para unir.


Fuentes:

Publicado en

Sergio Silva

Analista de tecnologías emergentes y actual Director de Marketing and Partnerships en Ladonware. Especialista en la aplicación de tendencias tecnológicas complejas en estrategias prácticas y posibles, priorizando adopción gradual con resultados predecibles, sobre cambios traumáticos aventurados o peligrosos. LinkedIn

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